domingo, 31 de mayo de 2020

LA FALSA LEGITIMIDAD HISTÓRICA DE “CASTILLA Y LEÓN”

Por José Luis Prieto Arroyo, Profesor universitario y escritor

Convertir a la Comunidad Autónoma de “Castilla y León” en “comunidad histórica” supuso el salto mortal más arriesgado que ningún otro Estatuto de Autonomía se atrevió a dar, pues no otro calificativo merece el elevar a categoría jurídica una soberana falsedad histórica. Por otro lado, una verdadera obsesión de socialistas y populares durante todo el proceso de reforma estatutaria del Estatuto de 1983.

Para empezar, vamos a recoger aquellos fragmentos de los preámbulos de ambos Estatutos, 1983 y 2007, que sirvieron de base para inventar ese pastiche colosal al que denominaron “comunidad histórica”: Del de 1983: “Los antiguos reinos de Castilla y León han mantenido a lo largo de los siglos una identidad histórica y cultural claramente definida dentro de la plural unidad de España...” Primera falsedad: no existieron los reinos de “Castilla y León”, sino el Reino de León (más antiguo) y el Reino de Castilla, por supuesto, con una identidad histórica y cultural bien diferenciadas.

Sigamos: “Al ejercer, por abrumadora mayoría de sus instituciones representativas provinciales y locales, el derecho a su Autonomía, en los términos que establece la Constitución española, el pueblo castellano-leonés ha expresado su voluntad política de organizarse en Comunidad Autónoma, reanudando así aquella identidad...” Segunda falsedad: jamás ha existido el pueblo castellano-leonés, inventado en 1983 por un Estatuto y extinguido en 2007 merced a otro que, a su vez, inventó el pueblo “castellano y leonés”. ¿Qué identidad pues se reanuda?: ninguna, las dos son inventadas, salvo la transformación metafísico-jurídica de “pueblo castellano-leonés” en “pueblo castellano y leonés”.

Avancemos: La Comunidad de Castilla y León, fiel una vez más a ese pasado histórico, asume con su creación... y ha de orientar los actos de todas sus instituciones a la defensa de su propia identidad... Castilla y León, consciente de su significado histórico... Más falacias: insinuar que Castilla y León tienen un pasado histórico común para dar a entender que hay una sola identidad histórica debería meter en el mismo paquete a Asturias, Galicia y Extremadura (por la parte leonesa), y a Castilla La Nueva, Andalucía y País Vasco (por la parte castellana), y, por supuesto, a las provincias de Santander y Logroño, toda la vida castellanas hasta que sabios políticos de la gloriosa Transición decidieron olvidar lo que habían estudiado en la escuela y dejar de ser fieles a la Historia.

Ya en el Título Preliminar Art. 1.1.: “Castilla y León, de acuerdo con la vinculación histórica y cultural de las provincias que la integran, se constituye en Comunidad Autónoma... 2. La Comunidad de Castilla y León es la institución en la que se organiza política y jurídicamente el autogobierno de la Comunidad Autónoma, asume la identidad de Castilla y León...” La verdad es que lo de la “vinculación histórica y cultural de las provincias que la integran” debemos perdonárselo al estatuyente; obedece a un retocado corta-pega del Artículo 143.1 de la CE78, pues algo había que poner para crear la Autonomía. Porque, claro, lo de la vinculación histórica y cultural de León con Segovia o de Zamora con Burgos es para nota. En cuanto a que “la Comunidad Autónoma de Castilla y León asume la identidad de Castilla y León” es la mejor manera de definirse, por lo anteriormente dicho, como una Comunidad Autónoma ficticia y, por ende, a su gobierno como un gobierno carente de legitimidad histórica. Que, a la par, carece de legitimidad democrática lo abordaremos en otro artículo.

De su Reforma (2007): “La Comunidad Autónoma de Castilla y León surge de la moderna unión de los territorios históricos que componían y dieron nombre a las antiguas coronas de León y Castilla... A partir de la unión definitiva de los Reinos de León y de Castilla, acontecida en 1230 bajo el reinado de Fernando III, la Corona de Castilla y León contribuirá decisivamente a la conformación de lo que más tarde será España...” A esta sucesión de párrafos podríamos calificarla como “la madre de todas las falsedades”. Primero, porque esa moderna unión fue un despropósito que para nada tiene que ver con “los territorios históricos que componían y dieron nombre a las antiguas coronas de León y Castilla”, puesto que, si fuera así, debería incluir a los territorios que se mencionaron más arriba. Pero donde verdaderamente se lucieron los historiadores convocados al efecto, la leonesa Margarita Torres y el vallisoletano Julio Valdeón, fue al afirmar que con Fernando el Santo se unieron los Reinos de León y de Castilla en una unidad jurídico-política, rozando el delirio atribuir a dicha supuesta unión de reinos una nueva entidad jurídica que jamás, ni ayer ni hoy, ha existido: la “Corona de Castilla y León”.

Efectivamente, el Reino de León (como el de Castilla) continuó existiendo como tal desde Fernando el Santo hasta hoy -en la medida que los reinos medievales tienen vigencia hoy, es decir, como títulos del Rey de España, pero con igual valor unos que otros-, convocándose sus Cortes de manera separada durante mucho tiempo (y, cuando comenzaron a hacerlo en la misma localidad, lo hacían también por separado). Más aún, este rey, al igual que sus sucesores, siempre se intituló como “Rey de Castilla, y de León, y de Toledo, y de Galicia, y de Sevilla...”. Al igual que lo hacen los actuales Juan Carlos I y Felipe VI, que son reyes de Castilla, de León, ... Ningún rey ni reina, a lo largo de toda la Historia, ha sido titular de la “Corona de Castilla y León”, mucho menos bajo esa falta pretensión de reinos unidos, como la idea de Corona pretende sugerir. Lo que sí hubo fueron reyes emperadores (regnum imperium) de León, como lo fueron los reyes leoneses Alfonso VI y Alfonso VII, que además de ser titulares del Reino de León lo eran del de Castilla, Galicia y Toledo, prestándole vasallaje otros reyes peninsulares tanto cristianos como musulmanes. A estos reyes la historiografía castellano-leonesa y la castiespañola suelen llamarlos reyes “castellanos”. Y uno se pregunta: ¿por qué los amantes de las Coronas no llamaron a los Reinos de Alfonso VI y Alfonso VII “Corona de León” o “Corona de León y Toledo”?, por ejemplo.

El término Corona es un constructo histórico empleado para referirse a la aglutinación de títulos de varios Reinos en una sola persona, siendo notorias su vaguedad e indefinición jurídico-política, incluso en la propia Constitución de 1978, que no la define, a pesar de que su Título II se denomina precisamente así. Conceptualmente, los Arts. 56 y 57CE no permiten ir más allá de lo dicho: agrupamiento de títulos añadidos al del Rey de España, una pseudo identificación con el Estado, y el carácter sucesorio de aquélla a través de la Jefatura de éste.

Pero lo que no tiene perdón de Dios es llevar todo ese cúmulo de falsedades a la educación de los niños en aras de un espurio adoctrinamiento propio de regímenes totalitarios al servicio del más despreciable proselitismo. Pues no otra cosa hace el Estatuto de Castilla y León para escolares cuando dice: “El Título Preliminar comienza diciendo que Castilla y León es una comunidad histórica y cultural, es decir, que todos los castellanos y leoneses tenemos una historia y cultura común...”. Está muy bien abogar por la fraternidad de los pueblos de España, pero sin que para ello haya que rescribir la Historia. Tal vez, no haya que cantar a los niños leoneses (tampoco a los castellanos) aquello que el romance puso en boca de los navarros: “leoneses y castellanos no se entienden, llámanse hi de puta, hijos de padres traidores”; pero, desde luego, no se debería ocultar a los adolescentes de ambos pueblos que los leoneses y los castellanos se consideraron, entre sí, mayores enemigos que de los mahometanos en buena parte de la mal llamada Reconquista. Amén de muchas otras cosas que aprenderán cuando podamos disponer de Autogobierno y la nueva Consejería de Educación del País Leonés se ocupe de que a sus escolares llegue la Historia lo más fiel posible a como ocurrió.

Porque lo que tampoco ocurrió fue lo que se dice en ese mismo Estatuto: “la unión definitiva de los Reinos de León y de Castilla (única vez en que se cuela el “de”, por generosa obligación) acontecida en 1230 bajo el reinado de Fernando III, la Corona de Castilla...”, como tendremos ocasión de comprobar en un próximo artículo.

* Los contenidos de este artículo se basan en textos del libro “España necesita un nuevo Estado” (Ed. del Lobo Sapiens, 2020), del mismo autor que el artículo.

domingo, 17 de mayo de 2020

La cuestión de la Autonomía Leonesa

Por  Héctor Villazala Alonso (publicado en el nº 3, de febrero de 2020, de “La Hacendera”, Revista de la Montaña Oriental Leonesa)

La cuestión de la autonomía leonesa no es un tema nuevo, pero ha cobrado especial relevancia por el contexto sociopolítico en que se produce. Y es la única cuestión en la por ahora todos los partidos con sede central en Madrid coinciden en mostrarse unánimes al rechazarlo. El discurso central reciente en que transcurre la reclamación autonómica se fundamenta en la despoblación, pérdida de riqueza económica y subdesarrollo frente al resto del estado y en especial a la evolución del solar castellano, que gana peso demográfico y económico año tras año. Esta realidad ya se intuía como previsible al comienzo de las autonomías. Pero entonces el mensaje central era el identitario y que ser diferentes a los castellanos traería mala gestión y por lo tanto pérdida de riqueza al ser capitalizados por Castilla y no ser parte de su realidad.

¿Y en que nos diferenciamos? Partamos por ejemplo del modelo poblacional y organizativo: tenemos los concejos, con regulación autónoma y sobre todo (muy importante) con bienes comunales tanto en tierras como inmuebles. Es materialmente imposible recorrer apenas siete kilómetros sin encontrarnos con una población ni atravesar un río; comparemos estos hechos con los de Castilla y veremos las diferencias. Por ello, las políticas de inversión y gestión no pueden ser las mismas para un vecino de Puente Almuhey que para otro de Olmedo o Briviesca. Pero se nos homologa a todos por igual. O ni siquiera. Las inversiones estratégicas se concentran en el triángulo castellano (Burgos-Palencia-Valladolid), en detrimento de las provincias leonesas. Y como no hay conciencia identitaria ni de comunidad, se han desarrollado una ingente cantidad de fundaciones, entidades e incluso sellos de calidad alimenticios con gastos opacos, posible malversación de fondos y resultado nulo.

Quienes quieren perpetuar esta comunidad autónoma, acuden a cuatro clases de argumentos: el primero, ejemplifican el caso leonés con el actual catalán, cuando no tienen nada que ver. El segundo es el legal, diciendo que es “inconstitucional”, cuando es cuestión de voluntad política y no de cambios jurídicos inasumibles. La tercera es la económica, acusando de victimismo y augurando una pobreza económica en contraste con datos de producción automovilística y peso industrial que realmente se macro-concentran en el triángulo castellano. La cuarta es la mala gestión por décadas de gobierno del Partido Popular, siendo en realidad esos mismos críticos quienes les han votado y apoyado en esas acciones.

El impacto que ha supuesto este modelo territorial en la Montaña Oriental es evidente. Desde el fin del carbón, tan solo el sector primario y el turístico parecen ser las únicas salidas viables, de mínimos. Pero es imposible que tenga un peso digno para un gobierno castellano que rige sobre 9 provincias en que se priman siempre unos sectores económicos frente a otros, y que no tiene en cuenta nuestra realidad demográfica ni económica. Esto se traduce en despoblación, y con ello pérdida en relevancia política, siendo lo siguiente el desmantelamiento en los servicios más básicos. Burgos, con similar extensión a León y menos población, dispone de dos hospitales comarcales, Aranda de Duero y Miranda de Ebro ¿De qué servicios sanitarios dispone Cistierna? ¿A cuánta gente debería atender y dónde son atendidos realmente? ¿De quién son las competencias en sanidad?

La autonomía leonesa puede y debe ser un modelo de gestión de lo leonés, de una realidad diferente en la práctica totalidad de órdenes respecto a nuestros convecinos. Entender ese hecho es clave para entender no solo nuestro presente, sino también plantear un futuro digno y de calidad para todos.

jueves, 7 de mayo de 2020

¿Palencia en León y Salamanca en Castilla?

Por Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES

Correo dirigido hoy, 7 de mayo de 2020, a la siguiente dirección de la Universidad Carlos III de Madrid (info-si@uc3m.es)

Asunto: ¿800 años de universidad española o mito histórico?

Señores:

Me dirijo a ustedes en relación con la información facilitada en su página web a la que accedí a través del siguiente enlace:


sobre el supuesto octavo aniversario de la fundación de la Universidad de Palencia.

En el segundo párrafo de la página citada, tras la foto de la Universidad de Bolonia, se afirma, textualmente, lo siguiente:

“Lo primero que habría que aclarar, según esta Catedrática de la UC3M, es que no se trataría de la primera universidad de España, sino de lo que por aquel entonces era el Reino de León, y que su declive se produjo cuando ya existía otra en el Reino de Castilla, la Universidad de Salamanca.”

párrafo en el que se ha deslizado 'un baile' de reinos, dado que, en realidad, Palencia estaba en el Reino de Castilla, mientras que Salamanca siempre formó parte del Reino de León.

Por otra parte, la fundación del Studium Generale de Palencia se atribuye al mal llamado VIII (en realidad el primero) Alfonso de Castilla y digo que se atribuye porque, como muy bien indicó en su momento la profesora de esa Universidad, Adela Mora, “para que los Estudios Generales (o universidades) tuvieran el reconocimiento ‘oficial’ de un origen concreto, era necesario que junto a algún documento fundacional expreso (del que no se habla para Palencia) hubiera una bula papal, y ésta no se dio hasta el año 1263”, mientras que la fundación del Studium Generale Salmanticense se debe al octavo Alfonso en el Reino de León (al que llaman IX los libros de texto) tal y como aparece en la propia página de la Universidad de Salamanca (https://www.salamanca-university.org/universidad-salamanca.htm) que recibió la correspondiente bula papal en 1254.

Agradeceremos hagan la correspondiente corrección en el párrafo indicado a fin de no contribuir a la general confusión entre ambos reinos.

sábado, 14 de marzo de 2020

Extraña contestación de la ONCE y nuestra respuesta

​En respuesta a nuestro correo, de 11 de marzo (https://losrugidosdeleon.blogspot.com/2020/03/las-cortes-de-1188-fueron.html) con Asunto: "Las Cortes de León fueron, exclusivamente, LEONESAS", el servicio de atención al cliente de la ONCE nos respondió ayer día 13 con un mensaje que, casi, podríamos calificar de vergonzoso y en el que ni siquiera se dignan presentar una mísera excusa para su manipulación informativa, por lo que hemos procedido hoy mismo a responderles.

Copiamos a continuación ambos correos y agradeceremos a todos nuestros amigos y visitantes que se dirijan a la ONCE exigiendo una rectificación. El error es humano y disculpable, la chulería y prepotencia no lo son.

---------Forwarded message ---------
De: 
sacliente@juegosonce.es
Date: vie., 13 mar. 2020 a las 13:06
Subject: Incidencia 302941/2020
To:


Estimada Alicia:

En relación a su correo de ayer día 12 de marzo, nos gustaría indicarle que desde enero de 2019 hemos dedicado 33 millones de cupones a difundir su fantástica tierra. Fuimos los primeros en dedicar en 2010 un cupón a los 1100 años del Reino de León.


Servicio de Atención al Cliente

www.juegosonce.es

​-------- Forwarded message---------

De: Comunidad Leonesa.ES 
Date: sáb., 14 mar. 2020 a las 13:50
Subject: Re: Incidencia 302941/2020
To: “Juegos ONCE”

Estimado Servicio de Atención al Cliente (ya que su respuesta es anónima):

El hecho de que hayan difundido nuestra fantástica (y también ocultada en muchas ocasiones por intereses espúrios) tierra, no legitima en absoluto que, en esta ocasión, contribuyan con su cupón a la tergiversación y manipulación que sufre la historia LEONESA a manos de la Junta de Castilla Y León que padecemos.

Que hayan despachado todas las razones históricas que nos asisten para expresar malestar con un correo de dos líneas, sin siquiera tener la decencia de presentar una disculpa, no es más que una muestra de prepotencia y una demostración palpable de la total falta de sensibilidad y respeto para con la historia, la identidad y los sentimientos de los leoneses.

Sinceramente, el pueblo leonés, y la verdadera Historia de España, merecen un respeto que ustedes no les están demostrando.

Saludos de

Alicia Valmaseda Merino
Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES (Coordinadora de Organizaciones, Asociaciones y Colectivos)

1100 Aniversario del Reino de León (910-2010)
Milenariu del Fueru de Llión (1017/1020-2017/2020)

miércoles, 11 de marzo de 2020

Las Cortes de 1188 fueron, exclusivamente, LEONESAS

Por Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES (Coordinadora de Organizaciones, Asociaciones y Colectivos)

Correo dirigido hoy, 11 de marzo de 2020 a las siguientes direcciones de la ONCE: “Juegos ONCE” sacliente@juegosonce.es, “Fundación ONCE” comunicacion@fundaciononce.es, “ONCE Cataluña” kcc@once.es, “ONCE Euskadi” iaga@once.es, “ONCE Galicia” appe@once.es, “ONCE Andalucía” , “ONCE Madrid” gabinetedeprensa@once.es,



Buenas noches:

Oímos con gran alegría que la ONCE se disponía a homenajear a la Cuna del Parlamentarismo en su cupón del próximo 22 de marzo. Sin embargo, cual no sería nuestro estupor al ver el citado cupón en el que, efectivamente, aparece la leyenda “León, Cuna del Parlamentarismo” pero en el que, sin embargo, debajo de dicha leyenda, aparece “Cortes de Castilla y León”.

Es realmente deplorable que una institución como la ONCE se preste a semejante ejercicio de manipulación y confusión.

En 1188, en el Claustro de la entonces Iglesia Abacial y hoy Real Colegiata Basílica de San Isidoro, el rey Alfonso, octavo de su nombre en el Reino de León, convocó una Curia Plena a la que, por primera vez en la historia, acudieron los representantes electos de la ciudades del Reino. Es por dicha reunión de Cortes por lo que el Reino de León (no la ciudad, ni menos aún la provincia homónima que tardó todavía más de siete siglos en aparecer) es la “Cuna del Parlamentarismo” y los “Decreta” aprobados en dichas Cortes han pasado a formar parte de la “Memoria del Mundo” recogida por la UNESCO.

E insistimos en que la “Cuna del Parlamentarismo” es el Reino de León porque a la citada reunión de Cortes, asistieron representantes de todas las ciudades del Reino: León (que fue la anfitriona) y (por orden alfabético) Astorga, Avilés, Benavente, Cangas de Onís, Ciudad Rodrigo, Coria, Ledesma, Oviedo, Salamanca, Toro y Zamora.

Y en este mismo sentido de que se trataba de las Cortes de todo el Reino, ni podemos, ni debemos olvidar que las segundas Cortes con representación de ciudadanos electos también fueron leonesas, las de Benavente de 1202 convocadas por el mismo rey.

Pues bien, en 1188, Castilla era un reino diferente en el que reinaba otro Alfonso, el primero de su nombre (aunque conocido inexplicablemente como VIII) en el Reino de Castilla que apenas si contaba entonces con 31 años de existencia, por lo que dicho reino no tuvo absolutamente nada que ver con aquellas primeras Cortes ya que, por otra parte, hasta 1250, es decir, 68 años más tarde, no se reunieron en Castilla con participación de ciudadanos elegidos.

Teniendo en cuenta lo anterior, las Cortes Leonesas de 1188 son tan antecedentes de las actuales Cortes de Castilla y León (entidad administrativa que únicamente existe desde hace 37 años) como puedan serlo de cualquier otro Parlamento autonómico del Reino de España por lo que su mención en el mencionado cupón está totalmente fuera de lugar.

Por más que se empeñen en ocultar la historia leonesa, la realidad es tozuda y llegará el momento en que todas estas tergiversaciones no se podrán seguir perpetuando y se hará justicia a la historia y al pueblo leonés.

Agradeceremos que en el futuro no se vuelva a repetir una circunstancia tan desafortunada como la presente y esperamos de su buen hacer que no contribuyan con sus publicaciones a la labor de hacer desaparecer al pueblo leonés de la memoria de los españoles.

Aquí Madrid (13.03.2020)

CiudadRodrigo.net (13.03.2020)

Enredando.info (13.03.2020)

Leon7dias.com (13.03.2020)

La Vanguardia (15.03.2020)