miércoles, 16 de agosto de 2017

Los Reinos que nunca existieron

Por Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES

Correo dirigido a Onda Cero Madrid (masdeuno@ondacero.es) el día 16 de agosto de 2017:

Buenas noches:

En su programa “Más de uno” de ayer, 15 de agosto, realizaron una interesante entrevista sobre los templarios a dos expertos con cuyos nombres, lamentablemente, no me quedé, uno de ellos era invitado y el otro, por lo que pude entender, un colaborador habitual.

En un momento dado, el colaborador habitual dijo que, si la memoria no le fallaba, cuando los templarios llegaron a la península, en la década de 1130, existían “el Reino de Asturias, el de León y Castilla...” lo que, sinceramente, me dejó estupefacta dado que esos dos supuestos reinos nunca existieron.

A principios del siglo VIII, al iniciarse la Reconquista, se funda el Reino de los Astures (Asturorum Regnum) que pasó a llamarse Reino de Oviedo cuando Alfonso II El Casto trasladó la capital a dicha ciudad. Posteriormente, en 910, el rey García I traslada la capital a Legio, momento a partir del cual pasó a denominarse Reino de León.

Desde dicho año 910 hasta 1157, Castilla fue un territorio dependiente de León, excepción hecha de los seis años que pasaron entre el 27.12.1065 (fallecimiento de Fernando I de León) y el 12.01.1072, período en que Sancho I reinó sobre una Castilla independiente.

El citado 12 de enero de 1072, Sancho se autocoronó como rey de León, convirtiéndose así en Sancho II de León (por usurpación) y en los nueve meses que mediaron hasta su muerte ante las murallas de Zamora, firmó su documentación únicamente como rey de León, olvidando el efímero título de rey de Castilla.

Ciñéndonos a la época en que los templarios llegaron a la península, Alfonso VII El Emperador reinaba sobre León, Galicia, Oviedo, Castilla y Toledo pero firmaba su documentación como rey de León e Imperator Totius Hispaniae. Nunca, ni él, ni sus predecesores, ni sus sucesores firmaron documentación alguna, ni se identificaron por ningún medio, como reyes ni de “León y Castilla”, ni de “Castilla y León” por lo que afirmar tal cosa es, como mínimo, faltar a la verdad y, en el peor de los casos, una manipulación descarada.

Esperamos que el resto de datos que dieron en el programa se ajusten más a la realidad de los hechos y, sobre todo, que no vuelvan a repetirse estos errores que son más bien horrores y que sólo contribuyen a falsear la historia tanto de León como de Castilla y agradeceríamos una rectificación al respecto.

lunes, 14 de agosto de 2017

Castilla Y León es una comunidad formada por DOS regiones

Por Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES

Correo dirigido elmundo.es (“redaccion de elmundo.es” attcliente@unidadeditorial.es, elmundo-cyl@dv-elmundo.es, El Mundo espana@elmundo.es) el día 14 de agosto de 2017:

Auténtico sonrojo y vergüenza ajena produce leer el artículo “Castilla, la eterna coartada” publicado hoy 14 de agosto en su periódico porque las inexactitudes y mentiras que se vierten en el mismo no son producto de la ignorancia ya que el propio autor cita por separado a las tres provincias leonesas y a las seis que quedaron de Castilla la Vieja por lo que sólo podemos adjudicar su posterior insistencia en ese “totum revolutum” que mezcla provincias de dos regiones, en el empeño, bastante evidente, de suprimir “lo leonés” y renombrarlo como “castellano” ¿Cómo es posible una manipulación semejante?

Y, sobre todo ¿cómo es posible que alguien que se dedica a escribir, haga semejante ostentación de desconocimiento de la lengua española? Castilla Y León, como su propio nombre indica (y deja claramente establecido el Estatuto de Autonomía) es la “moderna unión” de dos territorios “León” (formado por tres provincias) y “Castilla” (mejor diríamos parte de Castilla ya que en esta autonomía sólo están seis de las ocho provincias de Castilla la Vieja, quedando fuera Santander, Logroño y toda Castilla la Nueva). Ambos nombres van unidos por una “y”, conjunción copulativa que, como la gramática española nos enseña, une (y diferencia) dos palabras, frases o conceptos de igual valor e importancia sin que ninguno de ellos esté supeditado al otro.

Así pues, pretender englobar la historia, hábitos, costumbres e identidad leonesas dentro de Castilla es, lisa y llanamente una manipulación mentirosa e interesada, además de un grave error gramatical.

Como no nos cansaremos nunca de repetir, la pareja compuesta por “María Y José” no es lo mismo que “María José” y lo que sería aún más absurdo, en dicha pareja, nadie en su sano juicio puede pretender que José se convierta en María.

No nos extenderemos en todas las medias verdades (que no lo olvidemos,son peores que las mentiras) que desgrana el artículo pero es imposible no citar una que se lleva la palma. Decir que “La historia afirma que Castilla y León asumió el control político de la Península” es rizar el rizo del absurdo. ¿Cómo es posible que la historia afirme algo semejante cuando “Castilla y León” sólo existe desde hace 34 años?

miércoles, 2 de agosto de 2017

Repasemos las nacionalidades (y las regiones)

Por  Luis Solana, militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías (publicado el 01.08.2017 en El Plural http://www.elplural.com/opinion/2017/08/01/repasemos-las-nacionalidades-y-las-regiones)

La Constitución nos habla de nacionalidades y regiones, pero no las señala con nombres y apellidos. Sólo Euzkadi y Navarra tienen algún dato más concreto. Y luego están las Disposiciones Transitorias que dan alguna ventaja a las Comunidades que tuvieron un diseño de autonomía antes de la Guerra Civil. ¡Ah! y luego está Andalucía, que con un referéndum plenamente constitucional consiguió unir sus tiempos a los de las Comunidades que tienen historia reciente.

Si miramos la Historia de España me asalta inmediatamente el nombre del Reino de León. Las primeras Cortes en España fueron las Cortes de León. Dícese que con alguna antelación al Parlamente británico. León podría reivindicar su derecho a ser Comunidad histórica: a ser una nacionalidad.

Castilla, no necesita mucho análisis: en la Historia de España, Castilla ha sido una nacionalidad clave. Pero ¿y Aragón? nada se entiende sin explicar muy bien esa alianza de intereses entre Castilla (una nacionalidad) y Aragón (otra nacionalidad). Pero es que, en la nacionalidad aragonesa, han convivido varias nacionalidades diferenciadas: Cataluña, Valencia y Baleares.

Y Murcia como conflicto fronterizo entre nacionalidades. Y Canarias, un milagro de mantenimiento en Castilla.

Yo no voté a Pedro Sánchez en las primarias socialistas (y no coincido con muchos de sus colaboradores y programas) pero estoy convencido que, abrir el “melón” de las nacionalidades es un paso decisivo para poder encontrar un nuevo equilibrio interno que resuelva la identidad de todos los españoles.

Si hemos hecho a lo largo de 900 años multitud de pactos y de bodas reales para mantener la unidad de España, ¿no podemos ponernos a trabajar en qué significan las nacionalidades en nuestra Constitución y qué se debería cambiar en su caso?

Y siempre dialogando, pactando (y hasta gestionando bodas).

martes, 11 de julio de 2017

la olvidada ‘región’ leonesa

Por  José Ramón Bajo Álvarez, director de Gente en León (publicado el 30 de junio de 2017 a las 09:15 en Gente Blogs http://www.gentedigital.es/blogs/leon/29/blog-post/11946/la-olvidada-region-leonesa/)

Cerramos una de esas semanas en las que otra vez se demuestra con claridad la injusticia que la España moderna ha cometido -y está cometiendo- con el histórico Reino de León, arrinconado en el abandonado Noroeste español y cayendo tanto o más de lo que crecen ‘otras’.

En 2013 la Unesco declaró las Cortes de León de 1188 convocadas por el rey Alfonso IX como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”, que es como decir mundial. Pero a poco que se investigue la historia salen nuevos ‘hitos’. Así, el 30 de julio de 2017 se conmemora el milenario del Fuero de León proclamado por el rey Alfonso V en 1017 y en el que se reconocen los derechos fundamentales de los ciudadanos a la vez que se ordenaba el panorama social, político y económico tras siglos de dominio del Califato de Córdoba.

León, cuna mundial del parlamentarismo y cuna del reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Un pasado glorioso y un presente en declive. Hace tiempo que León perdió el medio millón de habitantes y también la minería, el pilar que durante décadas fue el motor de una provincia con tres importantes zonas mineras (Sabero, La Pola-La Robla) y El Bierzo. También el campo sufrió un duro golpe con la entrada de España en el Mercado Común Europeo del que no se ha recuperado. Sin apenas industrias, el futuro es negro y se sustenta en la industria agroalimentaria, en el sector biotecnológico-farmacéutico, en la ciberseguridad y las Tics y en el turismo. Cuatro pilares bien asentados, pero insuficientes para engancharse con garantías al tren del futuro. Todos los proyectos llegan tarde a un León al que ‘Valladolid’ ha ido anulando su protagonismo a pesar de que Castilla y León es una comunidad formada por dos regiones históricas -Castilla y León- como dice el mismísimo Estatuto de Autonomía. Pero no se ha cumplido... y ya se sabe, que el que reparte se queda con la mejor parte.

Ahora que se habla tanto de naciones, de estado federal o de reforma de la Constitución sería el momento adecuado del ‘divorcio’ de una comunidad que sólo ha traido ‘ruina’... La Diputación de León está en condiciones de asumir el protagonismo ‘regional’ de León, bien en solitario, bien con Zamora y Salamanca, para encauzar un futuro al que se lleva cortando las alas desde que en 1983 se creara una autonomía tan ficticia, como extensa, ingobernable y discriminatoria. Al fin y al cabo, la Diputación viene ‘comiéndose’ los marrones de competencias impropias a los que la Junta nunca llega. El próximo proyecto, los parques de bomberos... ¡Ya está bien...!

domingo, 18 de junio de 2017

La plata leonesa

Por  Cesar Gavela (publicado en Diario de León el 18.06.2017 - http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/plata-leonesa_1168649.html)

Tal vez hay dos Portugales, y ambos son hijos del viejo reino de León. Uno, el admirable Portugal atlántico, nació de León, muy marcado por el habla y la cultura de Galicia, tierra leonesa. El otro, el Portugal misterioso, forma parte de España y es el que se articula en torno a la Vía de la Plata. Lo que le confiere el estatuto de antigüedad y firmeza.

El Portugal de Lisboa es manifiesto. La tierra ibérica más dulce, más mesurada, más unida. Sin embargo el otro Portugal, por así llamarlo, el de la vía de la Plata, está escondido. Oculto en sí mismo, extendido verticalmente por tres comunidades: la parte leonesa de la autonomía del Duero, Extremadura y la zona occidental de Andalucía, la del Bajo Guadalquivir. Es un mapa que se podría concretar así: las actuales provincias de León, Zamora, Salamanca, Cáceres, Badajoz, Huelva, Sevilla y Cádiz. Dejando la pertenencia de Asturias, hogar inicial, como posible miembro. También suscita dudas la provincia de Córdoba, sobre todo el sur de la misma.

El rastreo de lo leonés es fácil en Cáceres, la tierra más extremeña de Extremadura. En el noroeste de Cáceres todavía se habla el leonés, en su valle de Trevejo. En cuanto a Badajoz, basta recordar que hay algunos pueblos del sur de esa provincia, ya muy marcada por la influencia andaluza, que se apellidan «de León». Por su parte, Huelva y Cádiz son periferias gloriosas de Sevilla, la ciudad que fue conquistada por el leonés San Fernando. Este es el Portugal leonés, el que está oculto en el mapa de España.

Pero no está oculto para el viajero atento a gentes y sentires, a modos de ser. Sí, ya se sabe que esto de las identidades colectivas es harto peligroso y muchas veces gratuito. Pero es evidente que entre los catalanes y los andaluces hay diferencias de carácter, o como se quiera decir. Como también son evidentes entre vascos y murcianos. O entre gallegos y manchegos.

Últimamente he hecho diversos viajes a la Baja Andalucía y he ido notando, poco a poco, esta sensación de familiaridad. Observando cómo, por debajo de lindes, de acentos, de costumbres y de tópicos, hay una cercanía secreta y cálida con las personas que habitan ese Portugal interior. Hace muchos años que ya lo había notado en Cáceres, incluso en Badajoz, pero me faltaba cerrar el descubrimiento. Y no dudo que algo nos une a los que ocupamos la segunda franja, comenzando por la izquierda, del mapa de Iberia. Los apellidos más habituales de esas provincias son los mismos. Igual en Asturias que en Huelva, en Salamanca que en Sevilla. Porque fueron leoneses del norte los que repoblaron ese León del sur, que debemos conocer más. Ya no solo con la mirada del turista, sino con el corazón; con lo profundo que nos une a esas tierras. Ese linaje romano y medieval. Que ejemplifica, acaso mejor que nadie, Guzmán el Bueno, hijo de León que murió en el sur de Andalucía.