sábado, 1 de septiembre de 2012

Híbridos infecundos

Por Informativo Castilla nº 21. Octubre-Noviembre 1983 (a través de Breviario Castellano http://breviariocastellano.blogspot.com.es )

DESCONFIAD DE LOS HIBRIDOS, recomendaba Goethe. Consejo que no ha sido escuchado entre nosotros por la clase política cuando ha diseñado el mapa autonómico de España, con tanta prisa como desconocimiento y arbitrariedad en lo que a Castilla se refiere.

Dos híbridos han engendrado los detentadores del poder político en el que llaman "Estado de las autonomías": Castilla-León y Castilla-La Mancha. Híbridos estériles, conglomerados infecundos cuya falta de autenticidad les hace inviables y condenados al fracaso.

Esos dos entes carecen de sentido, son mero fruto del arbitrlsmo del poder, regiones inventadas, sin ningún respaldo popular y que, desgraciadamente, sólo tienen eficacia para contribuir a la disolución y despersonalizaclón de los pueblos afectados -el leonés, el castellano y el manchego-, y a dificultar aún más el despertar y la recuperación de la conciencia de su identidad colectiva.

En el extensísimo territorio que abarcan esos dos conglomerados artificiales, existen tres regiones históricas: León, Castilla y el reino de Toledo-La Mancha. Regiones de España que, conforme proclama y garantiza el artículo tercero de la Constitución, tienen derecho a verse reconocidas y a conseguir su propia autonomía, exactamente como las demás regiones del conjunto español.

Este derecho constitucional ha sido negado a los leoneses, a los castellanos y a los manchegos, extraña y confusamente amalgamados en esos dos híbridos, producidos por la más torpe elucubración ignorante de las realidades españolas.

Las contradicciones que inevitablemente se generan por la falacia de esos entes, les han estallado en las manos a sus inventores. Ineficacia congénita, disputas por la capitalidad, indiferencia y apatía de los pueblos. Las provincias de León y Segovia tienen planteada ante el Tribunal Constitucional su pretensión de desvinculación de la llamada «Comunidad Castellano-Leonesa". La provincia de Burgos, Cabeza de Castilla, marginada por el centralismo vallisoletano, se agita en la misma dirección. Guadalajara protesta y la Diputación Provincial de Cuenca -ciudad netamente castellana- acuerda separarse de la mescolanza "castellano-manchega".

Ante esta situación, que patentiza la esterilidad de esos híbridos, el ministro de Administración Territorial, señor De la Quadra, declara recientemente que las divisiones territoriales a veces "son un poco aleatorias" (?), y que aunque las cosas «pueden ser de otro modo», al final se ha tomado una postura y hay que atenerse a ella «por responsabílidad de Estado»; es decir, que a su entender, los pueblos no cuentan y tienen que pasar por el aro de los errores en que en esta materia -liquidación de tres regiones históricas españolas- ha incurrido la clase política.

Y los recursos de Segovia y León ante el Tribunal Constitucional, cree que «no tienen viabilidad y no van a prosperar». Nada nos inquieta esta creencia del Sr. ministro, ya que, como míembro que fue de la «Comisión de expertos», en buena parte responsable de los pactos autonómicos -LOAPA, CASTILLA-LEON, SEGOVIA, etc.-, tiene bien acreditada su amplia capacidad de equivocarse en materia de aplicación de la Constitución Española.

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